En la pandemia del 2020 (COVID-19) se realizaron prevenciones de la salud y el bienestar de los habitantes, entre ellos el uso del cubrebocas. Esto beneficia a la recuperación y prevención del contagio de los habitantes en sectores sociales, como trabajos, escuelas, espacios sociales, entre otros. Sin embargo, se generó una gran cantidad de desechos de cubrebocas, pues era un producto mayormente desechable y no se buscaba reutilizar más de una vez; otra consecuencia fue el dejar de lado a una minoría de la comunidad que quedó aún más desprotegida y separada de los demás. Las personas con discapacidades de origen auditivo.

