Diseño, arquitectura y psicología en la creación de espacios recreativos en Colmena Miramar
Resumen
La reutilización de una llanta puede parecer, en primera instancia, un problema de materiales: tomar un residuo que ha perdido su función original y transformarlo en un nuevo objeto. Sin embargo, cuando ese objeto se coloca dentro de un espacio comunitario, las preguntas cambian.
Una banca no solamente debe resistir. Debe invitar a sentarse.
Un juego no solamente debe ocupar un espacio. Debe provocar interacción.
Un parque no solamente debe contener objetos. Debe generar condiciones para que las personas quieran permanecer en él, utilizarlo, modificarlo y eventualmente reconocerlo como propio.
El trabajo desarrollado alrededor de los espacios recreativos de Miramar y, más recientemente, en Colmena Miramar muestra cómo una misma intervención puede ser observada desde perspectivas diferentes. Desde el Diseño Integral se analizan materiales, funcionalidad, replicabilidad y experiencia de uso. Desde Arquitectura se estudian circulación, distribución, sombra y relaciones entre las distintas áreas. Desde Psicología aparece una pregunta diferente: ¿el espacio realmente modifica la manera en que las personas conviven y se apropian de él?
La integración de estas miradas permite entender que recuperar un espacio público no consiste solamente en colocar mobiliario.
Consiste en crear razones para estar ahí.
1. El punto de partida: residuos y falta de espacios para convivir
La problemática de los espacios recreativos aparece desde los primeros ciclos del proyecto en Miramar y La Floresta.
Los diagnósticos realizados durante 2023 identificaron una disponibilidad limitada de lugares adecuados para la recreación y convivencia. En la zona estudiada se reportaba principalmente una cancha de futbol de concreto y un área de juegos infantiles reducida. Desde estos primeros reportes se planteaba que contar con espacios adecuados podía contribuir a la convivencia y a generar puntos de encuentro para la comunidad.
Paralelamente existía otra problemática visible en el territorio: la acumulación de residuos.
Entre estos residuos se encontraban llantas usadas, cuya presencia permitió plantear una relación entre dos problemas que, a primera vista, parecían separados.
Por un lado:
¿qué hacer con materiales desechados que se acumulan en la colonia?
Por otro:
¿cómo crear espacios de convivencia con recursos limitados?
Una de las primeras respuestas fue aprovechar esos mismos residuos como materia prima.
Los equipos propusieron y desarrollaron alternativas como mesas, sillas, macetas, columpios y diferentes elementos recreativos construidos a partir de llantas recuperadas.
La solución comenzaba entonces con un principio de diseño frugal:
transformar un recurso disponible localmente en algo que la comunidad necesitaba.
2. La mirada del Diseño Integral: el residuo no es todavía un producto
Utilizar una llanta reciclada no convierte automáticamente una propuesta en una buena solución.
Desde Diseño Integral aparece una pregunta fundamental:
¿qué necesita ocurrir para que un residuo pueda convertirse en mobiliario seguro, útil y atractivo?
Esta distinción es importante.
La reutilización puede resolver parcialmente el destino de un material, pero el nuevo objeto debe responder a condiciones reales de uso: estabilidad, limpieza, comodidad, mantenimiento, seguridad y permanencia en el espacio público.
Durante el desarrollo de las propuestas de 2026 se analizaron diferentes alternativas de mobiliario.
Una de ellas contemplaba utilizar gaviones con escombro. Sin embargo, se identificaron problemas relacionados con seguridad, vandalismo, deterioro del metal y mantenimiento. La alternativa fue descartada en favor de mobiliario desarrollado con llantas reutilizadas y madera tratada.
Esta segunda alternativa ofrecía distintas ventajas.
Las llantas podían fijarse al suelo mediante concreto o varillas para reducir el riesgo de movimiento o robo. Las superficies sólidas facilitaban la limpieza y evitaban la acumulación de basura. Al mismo tiempo podían desarrollarse configuraciones distintas: bancas lineales, sillas con respaldo o mesas.
Desde esta perspectiva, diseñar con residuos no significa simplemente:
“¿qué podemos fabricar con una llanta?”
La pregunta correcta comienza a ser:
“¿qué necesita el espacio y cómo podemos aprovechar esta llanta para responder de manera adecuada?”
3. La mirada de Arquitectura: los objetos no funcionan aislados
Una banca puede estar bien diseñada y aun así fracasar.
Puede estar colocada donde nadie quiere sentarse.
Puede quedar desconectada de las actividades.
Puede encontrarse completamente expuesta al sol.
Puede generar un recorrido incómodo.
Puede incluso bloquear visualmente otras áreas.
Desde Arquitectura, por lo tanto, la unidad de análisis deja de ser el objeto individual.
La unidad de análisis se convierte en el espacio.
Durante Primavera 2026 se desarrolló una propuesta de distribución para Colmena Miramar que buscaba convertir el terreno en un lugar funcional, sustentable y pensado desde las necesidades de sus usuarios.
La organización parte de un recorrido peatonal que funciona como eje y conecta diferentes puntos de actividad. La intención es delimitar zonas mediante circulación y uso, evitando recurrir innecesariamente a barreras físicas.
En la propuesta aparecen dos áreas principales.
Una zona de convivencia, descanso y acompañamiento, donde se plantea incorporar mobiliario construido con materiales reciclados, incluyendo llantas y madera.
Y una segunda área vinculada al huerto comunitario, donde se incorporan huertos verticales y vegetación que contribuya tanto al uso productivo como al valor ambiental del espacio.
La arquitectura comienza entonces a conectar elementos que por separado podrían parecer proyectos independientes:
mobiliario,
huerto,
juegos,
sombra,
circulación,
vegetación,
descanso.
El proyecto deja de entenderse como una colección de objetos y comienza a funcionar como un sistema espacial.
4. La sombra también forma parte del proyecto
Uno de los hallazgos más sencillos del diagnóstico resulta, al mismo tiempo, uno de los más importantes:
si hace demasiado calor, las personas no permanecen en el espacio.
Por esta razón, la propuesta arquitectónica incorporó una pérgola con malla sombra en el área destinada a convivencia y descanso. El propósito no es únicamente mejorar la apariencia del lugar, sino permitir que pueda utilizarse durante horarios en los que anteriormente la exposición solar dificultaba permanecer ahí.
Este punto modifica nuevamente la manera de evaluar una intervención.
Podría construirse una excelente banca con materiales reciclados, pero si se coloca bajo el sol durante buena parte del día, su capacidad de generar convivencia disminuye.
Desde el Diseño, la banca podría ser correcta.
Desde la Arquitectura, su ubicación podría ser incorrecta.
Y desde la Psicología, el resultado sería observable:
las personas simplemente no se quedan.
5. La mirada de Psicología: ¿cómo sabemos que el espacio funciona?
Quizá la aportación más interesante de Psicología al proyecto consiste en cuestionar qué significa realmente que un parque o espacio comunitario sea exitoso.
Construir mobiliario es sencillo de comprobar.
Podemos contar cuántas bancas se fabricaron.
Podemos fotografiar los juegos instalados.
Podemos medir el área intervenida.
Pero esas variables dicen poco sobre lo que sucede después.
Desde Psicología aparecen preguntas diferentes:
¿las personas interactúan más?
¿permanecen durante más tiempo?
¿utilizan espontáneamente los juegos?
¿regresan al espacio?
¿exploran los objetos?
¿forman grupos?
Estas preguntas llevaron al desarrollo de una metodología para evaluar el comportamiento antes y después de las intervenciones.
El planteamiento propone una línea base, seguida por la implementación de la intervención y posteriormente una medición bajo condiciones comparables.
Dentro de esta metodología se plantean tres dimensiones principales.
Interacción social
Se observa si las personas conversan, cooperan o participan conjuntamente. Entre los indicadores propuestos se encuentran la cantidad de personas interactuando, frecuencia, duración y formación de grupos.
Permanencia
Se analiza cuánto tiempo permanecen las personas en el lugar y si el espacio logra generar estancias que vayan más allá de una actividad funcional inmediata.
Apropiación
Se observa si las personas interactúan espontáneamente con juegos, mobiliario o huertos, si regresan a utilizarlos y si desarrollan comportamientos activos alrededor de ellos.
Aquí el criterio de éxito cambia de forma significativa.
El éxito deja de ser:
“construimos cinco bancas”.
Y comienza a ser:
“después de colocar las bancas, las personas permanecen más tiempo y aumentan sus interacciones”.
6. Diseñar para niños no significa diseñar para todos
Durante el desarrollo también apareció una segunda reflexión: muchos espacios recreativos están pensados principalmente para niños y jóvenes.
Esto provoca que otros usuarios, particularmente adultos mayores, lleguen al espacio únicamente como acompañantes sin contar necesariamente con actividades propias.
El RPAP 2026 plantea por esta razón explorar alternativas recreativas destinadas a adultos mayores, incorporando juegos tradicionales, actividades cognitivas y ejercicio de bajo impacto que pueda contribuir a movilidad, equilibrio, convivencia y participación social.
Este aspecto amplía nuevamente la definición del proyecto.
Un espacio comunitario no debería evaluarse únicamente por la cantidad de juegos que posee.
También importa quién puede utilizarlos.
Desde Diseño Integral aparecen criterios de ergonomía, accesibilidad y facilidad de uso.
Desde Arquitectura importa la relación entre las zonas destinadas a diferentes edades.
Desde Psicología aparecen variables relacionadas con socialización, estimulación cognitiva, participación e interacción intergeneracional.
Una misma decisión física puede tener consecuencias distintas dependiendo de quién observa.
7. La llanta como punto de encuentro entre varias problemáticas
La elección de la llanta como material tiene una característica particularmente interesante dentro del PAP.
No responde solamente a una problemática.
Una llanta desechada forma parte de un problema ambiental.
Transformarla en mobiliario genera una posible alternativa de economía circular.
Convertirla en asiento responde a una necesidad de infraestructura.
Colocarla dentro de una zona recreativa puede favorecer la permanencia.
Utilizarla dentro de juegos puede promover actividad e interacción.
Y si ese mobiliario puede construirse con procesos relativamente accesibles, también abre posibilidades de transferencia y autogestión.
Por ello, el valor del proyecto no reside únicamente en demostrar que una llanta puede convertirse en banca.
El verdadero valor aparece cuando un mismo objeto participa simultáneamente en una estrategia ambiental, espacial y social.
8. De fabricar objetos a activar un espacio
Existe además una evolución relevante entre los primeros proyectos del parque y el trabajo desarrollado recientemente.
En 2023 el énfasis estaba fuertemente colocado en fabricar prototipos con materiales reciclados. Durante esos periodos se documentaron sillas, mesas, botes y juegos desarrollados con llantas, además de acciones de limpieza y acondicionamiento del terreno.
Ese trabajo fue necesario.
Permitió demostrar que los materiales disponibles podían transformarse y que existían alternativas físicamente realizables.
Para 2026, sin embargo, el problema empieza a formularse de una manera diferente.
Ya no basta con preguntar:
¿qué mobiliario podemos fabricar?
Ahora es necesario preguntar:
¿qué condiciones necesita este lugar para convertirse en un espacio realmente utilizado por la comunidad?
Esa diferencia implica pasar de una lógica de producto a una lógica de intervención territorial.
9. Tres disciplinas, tres formas de evaluar la misma banca
Podemos imaginar una banca construida con llantas dentro de Colmena Miramar.
Desde Diseño Integral podrían plantearse preguntas como:
¿es cómoda?
¿es segura?
¿puede limpiarse?
¿puede fabricarse con recursos disponibles?
¿puede repararse?
Desde Arquitectura:
¿dónde está colocada?
¿qué actividad ocurre alrededor?
¿tiene sombra?
¿interfiere con la circulación?
¿permite observar otras áreas?
Desde Psicología:
¿alguien se sienta?
¿cuánto tiempo permanece?
¿las personas conversan cuando están ahí?
¿regresan?
¿el espacio genera interacción espontánea?
Ninguna de estas preguntas sustituye a las demás.
Una banca podría obtener excelentes resultados desde una de las perspectivas y fracasar desde otra.
Por eso, la interdisciplina no consiste simplemente en que cada carrera produzca una parte distinta.
Consiste en construir una definición común de lo que significa que la solución funcione.
10. Reflexión interdisciplinaria
Desde Diseño Integral, la reutilización de llantas plantea el reto de transformar un material residual en productos seguros, funcionales, accesibles y adecuados para uso cotidiano. El residuo solamente adquiere valor cuando la transformación responde a necesidades reales.
Desde Arquitectura, esos productos adquieren sentido dentro de relaciones espaciales más amplias. La circulación, la sombra, los puntos de actividad, la vegetación y la visibilidad determinan si el mobiliario forma parte de un lugar habitable o simplemente ocupa metros cuadrados.
Desde Psicología, el espacio debe evaluarse a partir de las conductas que genera. Permanencia, interacción y apropiación permiten observar si la intervención está consiguiendo modificar la relación entre las personas y el entorno.
Las tres perspectivas convergen en una misma idea:
el objetivo no es llenar un espacio vacío.
El objetivo es generar las condiciones para que la comunidad pueda utilizarlo, convivir en él y eventualmente hacerlo suyo.
Conclusión
El espacio recreativo desarrollado alrededor de Colmena Miramar muestra que el diseño social puede comenzar con algo tan concreto como una llanta desechada y terminar cuestionando algo mucho más amplio: qué hace que un espacio público se convierta verdaderamente en un lugar comunitario.
El Diseño Integral ayuda a transformar los recursos disponibles.
La Arquitectura organiza esos recursos dentro de un sistema espacial coherente.
La Psicología permite observar si ese sistema modifica la experiencia y el comportamiento de quienes lo utilizan.
La pregunta inicial podría ser:
¿qué podemos construir con las llantas que encontramos en la colonia?
Pero después del trabajo interdisciplinario, la pregunta se vuelve diferente:
¿cómo podemos utilizar los recursos existentes para crear un lugar donde las personas quieran estar, convivir y regresar?
Es en ese cambio de pregunta donde el proyecto deja de ser únicamente un ejercicio de reciclaje.
Y comienza a convertirse en una estrategia de apropiación del espacio, sustentabilidad y construcción de comunidad.

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